Extra #3 — Trigo.

Julio miraba la campiña, postrando su atención en los delgados filamentos de maleza que movían los vientos del norte. El porche soltaba crujidos con cada suspiro de los cielos. Las nubes, sinuosas, fragmentadas, serpenteaban pacientemente. Julio las estuvo dibujando desde la mañana, bautizando a las recién llegadas, escribiendo actas de defunción también. Amaba a la pequeña Adelaida, a la anciana Bernarda. Le divertían las ocurrencias de las hermanas Zeppelin. Tocaba canciones en banjo para toda nube que pudiese oír y al hablar rimaba, se sabía divertir.

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