Poesía #16 — La niña de los ojos grises.

A Mónica Orellana.

La niña de los ojos grises
derrama su tristeza,
canta cual musa altruista,
llora, también se estresa.

Con sus ojos simplistas,
desvanece verdades
en lo dulce y en lo suave,
eso hace con su vista,
triste como la brisa.

Aunque no sean felices
de tanto en tanto ríen
y con su risa te riegan,
como césped a merced
de una brisa ciega.

Acaricia con astucia gatuna
sus malicias y sus lunas
obscenas. Los amargos
tragos de veneno
y los saltos dados
al jugar en el recreo.

Es hermoso ver la luz
en los ojos cazadores
de la niña que los viste
con total soberanía,
dominando los sabores
más ocultos; el calor.

(Profundo)

Y en sus manos,
incapaces de tocar,
lo extraño y a la vez
tan familiar.
Yace lo curioso
y lo bello de sus ojos,
las canicas grises
que a todos han hecho
muy felices.

Y eso es hermoso.

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